Encuentros

  • Dejarnos inspirar por un lema es un modo de cultivar juntos un estilo propio, nuestro modo de proceder común que nos identifica como comunidad, porque fue hecho por todos en el Encuentro Nacional.

Nuestra misión en la Red es comprometernos con los desafíos que nos encomienda el Papa, para la humanidad y la Iglesia, que son las realidades de nuestro tiempo, con características propias que definen nuestro estilo y nuestro modo particular de ser discípulos y apóstoles comprometidos con la misión de Cristo en la Red. Esto implica la entrega de nuestras vidas como ofrenda.
El primer objetivo  es compartir la fe y el trabajo que estamos realizando en nuestras respectivas comunidades, los desafíos que enfrentamos y las necesidades que tenemos, para llevar adelante esta misión que nos encomienda el papa Francisco. Pero también quiero que reflexionemos juntos sobre el pedido que hace el papa a su red mundial de oración.

Este servicio eclesial que ya tiene 172 años, necesitaba un proceso de recreación que fue aprobado por el Santo Padre en diciembre del 2014, con el primer documento titulado «Un camino con Jesús en disponibilidad apostólica» . Desde entonces comenzamos a nivel internacional una renovación de nuestro servicio de evangelización que deseo profundizar y compartir con ustedes. De esta manera la Red Mundial de Oración seguirá prestando servicio a toda la Iglesia con un renovado impulso.
El mundo que Dios tanto ama necesita de nuestra total disponibilidad, para que trabajando con Él, llegue a ser un lugar más humano y más fraterno. La creación es nuestra casa y nuestro templo, y la vida diaria es el altar de nuestra ofrenda. Sabemos que allí el Padre nos encuentra y nos llama a estar con Jesús, y a trabajar con Él en medio de lo cotidiano, con lo que nos toque vivir.
Se trata de una invitación a meternos en el corazón del mundo, en el centro de toda realidad, allí donde Jesús habita. Gracias a la Encarnación, ninguna realidad es profana, todo lo que vivimos es un sacramento que manifiesta la belleza de Dios. La familia, el trabajo, las diversiones, los amigos, los estudios, la naturaleza, el arte y las ciencia, etc., todo puede ser una realidad sagrada en la que nos encontremos con Dios y su plenitud.
Nuestro estilo deberá ser el de Jesús; sus modos y sus maneras, son la fuente inspiradora de nuestro modo de proceder. El lema no dice “qué hacer”, sino que nos inspira la forma de hacerlo: “como Jesús”. Se trata de la configuración de toda nuestra vida con la suya, para que su actitud sea nuestro sello característico. Así, cuando nos vean, lo vean a Él; su belleza y su bondad nos han de habitar desde lo más íntimo de nuestro ser.
Nuestro lema será la brújula que utilizaremos el año próximo para orientarnos en el cultivo de nuestra identidad común, transitando el itinerario espiritual que nos identifica como red, es decir, El camino del Corazón. Ésta es la senda por la que iremos sintonizando con el Corazón de Cristo, haciéndonos discípulos disponibles a su misión. Nos adentraremos así en el conocimiento interno de este Corazón, para darlo a conocer a los otros con la propia vida.
Como Jesús, en el corazón del mundo… somos llamados a orar y a movilizar nuestras vidas por los desafíos de la humanidad y de la Iglesia, haciéndonos cada día más disponibles a la tarea de construir un mundo en el que el Reino de Amor del Padre sea cada día más cercano, y más parecido al que Jesús sueña para nosotros. Y por ese “sueño” de Jesús, comprometemos nuestras vidas en la RMOP